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De amores eternos y de 4 patas. - A ti, mi Cayetana. ♥

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Hay amores en esta vida que pasan una sola vez y que te marcan muchísimo, y en nuestra vida hay uno que, indiscutiblemente, nos ha enseñado el poder del amor, el poder de que te quieran desinteresadamente, que con una mirada os entendáis y la alegría de poder sentirte protegido y amado da igual donde vayas.  Han sido 11 años maravillosos en los que hemos tenido la bendición de tener en nuestras vidas al mejor ángel de cuatro patas, buena, fiel, simpática, adorable, y muy pero que muy leal e incondicional.  Hace dos días le salieron sus alitas ya que necesitaba irse a descansar a ese puente del arcoíris donde todos nos esperan cuando vamos al cielo para reencontrarnos y no volver a separarnos, donde recuperaban su alegría, se liberaban de todo tipo de padecimiento y dolor y donde podían volver a ser felices como siempre fueron. Me queda claro que se nos ha ido el amor de nuestras vidas y que hemos ganado un ángel que nos vela y nos cuida dondequiera que vayamos. Cayetana, has s...

Renacimiento, resiliencia, amor y esperanza. (?)

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El amor… ¡Ay, dichoso!❤️ Es ese campo de batalla donde a veces caemos heridos: nos enseña que cada cicatriz, cada herida que nuestro alma recibe, lleva una historia de valentía y aprendizaje, aunque a veces lleguemos a percibirlo como una derrota, cuando nunca es así: siempre, siempre hay una enseñanza esperando a ser aprendida.  Lo que has de saber ya, por seguro, es que has transitado por senderos oscuros, donde el dolor parecía eterno, y cada lágrima se sentía como un eco en el vacío. Pero en la calma que sigue a la tormenta, descubriste algo poderoso: la capacidad de sanar y renacer.  El tiempo, ese artesano silencioso, arreglará cada grieta, y conseguirá que, con paciencia y mucho amor propio, ese corazón vuelva a latir con la esperanza renovada. No es fácil volver a creer, ya se sabe, pero la confianza es un acto de fe, un susurro de la vida que te invita a arriesgar de nuevo y disfrutar cada bocanada de emoción que recibes. Ahora, estás esperando en la quietud del amane...

¿Compitruenos? ¡Sí!⚡

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Hicimos un pacto desde que te conocí con 11 meses y me encandilé de ti: nosotros te ofrecemos amor incondicional, compañía, mimos y cariño a raudales a cambio de que te quedes muchísimos años a nuestro lado. Hoy, a tus 11 años, seguimos con este pacto más férreo que nunca, porque los años de vida que nos regalas desinteresadamente no se pueden compensar con nada más que tres cosas: amor, amor y más amor. Cayetana: más que una perrita, una "perrhija", una "perrihermana" y, sobre todas las cosas, mi Compitrueno ⚡ siempre fiel. Ni para ti ni para mí están siendo momentos fáciles, pero nos tenemos la una a la otra: yo te cuido y tú me cuidas, igual que siempre haces con todos los que en esta casa te amamos con locura. Me parte el alma que tu vida es más corta que la nuestra, porque quisiera tenerte toda la eternidad conmigo, pero a sabiendas de que vas a estar bien, que eres feliz y estás lo mejor que podamos tenerte. Siempre estás atenta a todos en casa, siempre buscas...

A ti.

Hay veces que aunque eches de menos, lo mejor que puedes hacer es echar de más.  Por tu bien, por su bien, por amor propio, por amor al prójimo. Da lo mismo.  Es aplicable a todo tipo de casuísticas y personas. Echa de menos, pero no dejes de echar de más.  ¿Por qué a veces todo se torna tan difícil? ¿Por qué a veces puede más el corazón que la mente?  ¿Cómo te irá? ¿Cómo estarás? ¿Cómo te tratarán? ¿Bien, mal? ¿Serás feliz? (...) Aunque haya distancia emocional, no hay momento en el que no me acuerde de ti, a pesar de que todo en mí haya quedado hecho cenizas de las que ya no puede emerger ningún fuego. Porque así lo decidí, por decisión propia, con el corazón henchido de dolor y hecho retazos. Me fui antes de que decidiera irme de otra manera, más dolorosa para mí y para quienes me rodean. Fui dejándote ir poco a poco porque no me atrevía a decirte adiós. Hasta que llegó el día en que pronuncié esas cinco letras con todo mi dolor y decidí marchar tras intentar todo...

♫♪#

Reticencia es tu apellido.  Apellido que llevas por bandera, al igual que como segundo nombre te llamas Inseguridad y como apodo: Indecisión. Tenías todo a mi lado, y poco a poco me fuiste dejando en la nada. No cualquiera sabe lo dichoso que es al conseguir que abra, en un ápice, mi corazón, o entre "nos", las notas del pentagrama de mis emociones.  Dejé que conocieras mis silencios, mis bemoles, mis sostenidos y todas aquellas corcheas que conformaban la melodía de lo que aportabas con tu presencia en mi vida, aun sin creértelo, a pesar de que, al contrario de lo que tú creías, no pudiera sentir nada por ti ni pudiera ofrecerte nada más que un Requiem a destiempo. Marcábamos los ritmos entre Allegro assai hasta que decidiste que pasáramos a Piano, Pianissimo y luego, un silencio final y tortuoso. Habían frecuencias distintas, sí, pero bilateralmente. Yo no quería nada y tú no sabías lo que querías. Mala fórmula cuando de componer algo en conjunto se trata, ya que, a destiem...

Derrumbe.

Cuando las fuerzas flaquean, las lágrimas brotan de tristeza, los desencuentros son frecuentes por cualquier nimiedad. Cada vez que van resquebrajándose cada uno de los cimientos que fuimos construyendo por años, llega un momento en que la base se tambalea tanto y hay que marcharse de allí cada uno por su lado para evitar el tan temido derrumbe que nos destruya del todo.  Estuve, por mucho tiempo, aguantando el muro de carga, sin dudar en ningún momento en que también, a tu forma, lo intentaste. Intentamos abrazarnos muy fuerte para que esto no terminara por reventarnos, para que el muro no cayera y la casa quedara hecha pedazos.  Tenazmente y con el corazón hecho un desastre, decidí que lo mejor era salvarnos de aquello. Salvarte de mí y salvarme de ti.  Aunque creas o te hagan pensar que esto no me duele por ser yo la que le puso punto y final, claro que duele. A pesar de que ya el duelo apenas me duela porque ya nada me afecta, creo que es la decisión que mejor pude to...

Abismo y salvavidas.

Tengo clara una cosa, y puedo decirlo: los estados de ánimo, ni la vida son un jodido palíndromo. No es equitativa nunca ni de un lado, ni de otro. Un día puedes estar tocando el cielo con las manos y al otro estar en un dichoso y tedioso abismo. Lo malo es cuando, sin darte cuenta, pasas más noches de asilo de la cuenta en el infierno y casi que te quedas a vivir ahí y no eres consciente. Estar hospedada constantemente en el abismo de mis emociones no es nada recomendable: todo se nubla, no encuentras la esperanza por ningún lado y lo que más te ciega es, obviamente, la oscuridad. Parece que el simple hecho de estar viva es una tortura a pagar día tras día, noche tras noche. La culpa pesa tanto física como psicológicamente, el dolor se incrementa, quema, destruye.  Empiezan a flaquearte las piernas, te flaquea el último atisbo de felicidad que residía en ti, y, como un último empujón: te caes. Pierdes toda fuerza de forma cuasi definitiva, o al menos es lo que se te pasa por la ca...